domingo, 26 de diciembre de 2010

El hombre de la pistola de juguete.



Cuando Sam Cahone abre la puerta metálica, ésta se gira lentamente, oxidada, suena como la campana de la iglesia en un día de primavera, Sam es un guarda viejo, entrado en carnes, con más de seis décadas entre pecho y espalda, desarmado carga con una gran caja repleta de jabón para los presos, para que estén limpitos, el peso del bulto hace crujir sus huesos, que hoy duelen especialmente con la lluvia fría de este invierno tardío, antes de entrar en el recinto le hace una confidencia al oído a su amigo Jonny Walker que escucha atento, después camina por la rampa hasta el nivel inferior, donde cuarenta angelitos le miran con desdén, anda unos metros hasta que se cruza con el señor John Dillinger, éste le observa, se acerca y sonríe antes de clavar una pistola en sus costillas y susurrar en su oído haz lo que yo te diga o te mato.
Mierda, maldita sea, Sam no está para estos trotes, mira de reojo al hierro y se pregunta cómo demonios ha conseguido el enemigo público número uno un arma de fuego dentro de la trena, después asiente y colabora, llama a Blunk, escucha y obedece, su compañero Blunk aparece por la puerta y desciende malhumorado, resulta que no va armado y resulta que no es un héroe, tarda dos minutos en verse encañonado y obedeciendo, una sencilla operación que se repite, hace caer uno por uno a todos los guardas, Warden Lou Baker, Kenneth Houk, Marshall Keithley y Mack Brown.
La situación se complica, presos haciendo presos a los guardas, pero todos mirando de reojo a Dillinger y acatando sus órdenes, que para éso es el número uno, éste actúa tranquilamente, encierra los carceleros en una celda y pasa al piso superior, llevándose a Blunk y a un negro llamado Youngblood que tiene todas las papeletas para ser frito en la silla eléctrica en un par de meses, el ladrón revisa la cárcel recolectando en cada habitación un nuevo puñado de rehenes, hasta treinta tipos que con cara de susto desfilan de arriba a abajo, en orden militar, con caras lívidas, bocas secas y culos prietos; pensando en el papelón que están haciendo; así los fugitivos se dan el piro, llegan hasta las cocheras pero no encuentran las llaves de los vehículos, no queda otra que salir por la puerta a patita, pero antes de hacerlo Dillinger se para, cae en la cuenta de que esta sin un triste dólar y decide volver sobre sus pasos, entra de nuevo en el pabellón inferior y coloca a sus rehenes en fila, hace una colecta, sólo metálico por favor; alivia las carteras de los funcionarios y antes de irse definitivamente les enseña al personal la pistola con la que les ha capturado, un trozo de madera tallada y coloreada con betún y cargada con balas de aire, “¿Veis pequeños monos con los que os he encerrado?, no es mas que un juguete, en fin, hasta luego chicos, he de irme”.
Se larga, deja a los chicos buenos hacinados en el talego, recoge un par de metralletas Thompson por si las moscas y con Blunk de rehén sale hasta la calle principal de Crown Point a pie, hasta que, unos cientos metros más allá se da de bruces con un garaje en que descansa el coche de la Sheriff Lillian Holly, un precioso Ford V8 en el que monta y que se lleva prestado dejando a todos con un palmo de narices.
Dos meses antes Lillian Holly había dicho que la cárcel de Crown Point era la más segura de américa, John Dillinger probablemente piensa en ello mientras aprieta el acelerador en su camino hacia un lugar llamado leyenda.

Historia vía wiki y el libro"Dillinger, the untold story"

domingo, 12 de diciembre de 2010

Hecho en Inglaterra, talla mediana.


Cuentan que durante la segunda guerra mundial, los soldados rusos comenzaron a andar cortos de preservativos, así que los altos mandos del ejército rojo, aterrados ante la posibilidad de una epidemia masiva de sífilis o gonorrea entre sus tropas solicitaron a sus aliados ingleses un cargamento extra de condones; cuentan que cuando se enteró Winston Chruchill, inmediatamente ordenó que se fabricaran los profilácticos y se sirvieran con carácter de urgencia, sólo que con un tamaño un palmo más grande de lo normal y con una etiqueta enorme en la que ponía, “HECHO EN INGLATERRA, TALLA MEDIANA”.

La historia es divertida, apócrifa y probablemente falsa, la cuenta el escritor Tony Perrotet en el libro “Napoleón´s Privates” editado en España como “2500 años de historia al desnudo”.

lunes, 6 de diciembre de 2010

El día en que se propuso a Hitler para el Nobel de la paz



El 27 de enero de 1939 Europa esta hecha una mierda, con España desangrada, Francia e Inglaterra acojonadas y Rusia, Alemania e Italia en manos de psicópatas, el camino gira directo hacia el precipicio; en ése contexto alguien tiene la luminosa idea de proponer a Chamberlain para el premio Nobel de la paz, el mismo inglés bienintencionado que lleva años intentando apaciguar a la bestia con caricias, el mismo tipo al que Hitler toma el pelo una y otra vez sin pudor alguno; la propuesta levanta ampollas entre la gente que ya se huele lo que viene, entre ellos a Erik Brandt, miembro del parlamento sueco que decide, como irónica señal de protesta proponer a Adolf Hitler para el mismo premio; ése día escribe lo siguiente:

“Para el comité Noruego del parlamento:

Adolf Hitler, El hombre de la Paz

El abajo firmante se permite sugerir respetuosamente que el Nobel de la Paz de 1939 se otorgue el canciller y Führer alemán Adolf Hitler, el cual, según la opinión de millones de personas, se merece más que cualquier otro hombre en todo el mundo este prestigioso premio.
Se ha documentado que la auténtica paz en el mundo estaba en peligro; en 1938, faltaron horas antes de la ruptura de una gran guerra europea. El individuo que en esta peligrosa situación protegió nuestro continente de ésa horrible catástrofe fue, sin duda, el genial líder del pueblo alemán, quien en el momento crucial voluntariamente se abstuvo de dejar la bomba explotar, a pesar de que tenía el poder para librar la lucha.
Por su amor ardiente de la paz, como ya ha quedado documentado en su famoso libro "Mein Kampf" - en segundo lugar en calidad tal vez sólo detrás de la Biblia, el libro de más fina y más amplia distribución -, por su extraordinaria intención en el uso exclusivo de medios pacíficos, sin derramamiento de sangre, (para incorporar Austria a Alemania, Adolf Hitler se abstuvo de usar la violencia durante la liberación de sus compatriotas nostálgicos en los Sudetes) y por su búsqueda legítima para hacer su patria grande y poderosa. Es muy probable que el día en que los belicistas ya existentes dejen descansar a Hitler, éste sea capaz de seguir adelante con su propósito concebido en la infancia, y dentro de un plazo razonable de tiempo pueda pacificar Europa y quizás del mundo entero.
Hay, sin embargo, un número por desgracia alto de personas que no ven la magnitud de los esfuerzos de paz de Hitler, y yo por consideración a este hecho he presentado a Hitler como un candidato para el Nobel de la Paz. Premio para el que que un número de miembros del Parlamento sueco ha sugerido otro candidato, a saber, el primer ministro inglés Neville Chamberlain. Esta sugerencia parece poco meditada. Sin duda, es cierto, que Chamberlain realizó extraordinarios esfuerzos de paz con Hitler que han contribuido a mantener la paz mundial, ¡Pero la decisión final fue, sin embargo, de Hitler y no de Chamberlain! Hay que agradecer a Hitler y no a ningún otro el hecho de que todavia tengamos paz y un futuro en la mayor parte de Europa.
Debido a los méritos indiscutibles de Chamberlain en el trabajo por la paz, sería posible que una parte más pequeña del Premio de la Paz le fuese otorgado a él, pero lo correcto sería, que ningún nombre estuviera al lado de Adolf Hitler y proyectase una sombra sobre él . Adolf Hitler, es después de todo el luchador por la libertad más increíblemente dotado y millones de personas le miran como como al príncipe de la paz en la tierra.

Estocolmo, 27 de enero 1939
EGC Brandt, miembro de la Primera Cámara del Parlamento”

Carta cargada según los suecos de una fina ironía, demasiada quizás, tanta que miles de descerebrados en Europa se la tomaron en serio, sumándose entusiastas a la propuesta.

Historia vista aquí y aquí, (el primero esta en sueco pero no hay quien pueda con el traductor de google).

sábado, 4 de diciembre de 2010

El auténtico Doctor Farnsworth.


El auténtico Doctor Farnsworth, allá por 1927, fue el primer investigador que pudo transmitir una imagen totalmente electrónica comprimida en sesenta lineas horizontales, el origen de la televisión, la primera que envió fue una línea recta, la segunda, el símbolo del dólar; sin duda, el buen doctor podría haberse hecho multimillonario con el nefasto invento gracias al cual hoy en día somos felices siguiendo de cerca la azarosa vida de Belén Esteban, pero no tuvo demasiada suerte, entre la gran depresión, la segunda guerra mundial y algún que otro competidor avispado, sus patentes caducaron antes de que cada hogar americano comprara su caja tonta.
Mala suerte, murió viejo, olvidado, alcoholizado y deprimido; en 1957 hizo una de sus pocas apariciones frente al monstruo que había ayudado a parir, en un concurso televisivo llamado I´ve got a secret, en el cual, presentado como Dr X, (dicen que a cambio de 80 dólares y un cartón de tabaco), respondió a las preguntas de los avispados concursantes que desesperados querían adivinar su secreto, una de ellas fue la siguiente “¿ha inventado usted una máquina cuyo uso puede ser doloroso?”
Buena pregunta, clara respuesta, Farnsworth contestó “Si, a veces puede ser muy dolorosa”.

Historia vía Wiki y Time Magacine

jueves, 2 de diciembre de 2010

Pedro picapiedra fuma Winston.

Está claro, cuando uno vive en el pleistoceno y llega a casa agotado después de picar piedra todo el día, no hay nada como escaquearse del trabajo doméstico con un Winston extra largo entre las manos...

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Por favor, dígame la verdad, ¿existe Santa Claus?


En otoño de 1897 Francis Pharcellus Churrch editor del diario “The sun” abre en su despacho una carta complicada de responder, está remitida por una niña de ocho años llamada Virginia y dice así:

Estimado Editor,
Tengo ocho años de edad. Algunos de mis amigos dicen que Santa Claus no existe. Papá dice: "Si lo ves en “The sun” existe". Así que, por favor, dígame la verdad, hay un Papá Noel?
Virginia O'Hanlon.
115 San W.95th

Francis resopla, lo más sencillo sería tirar la carta a la basura y a otra cosa mariposa, pero sin embargo se ve en la obligación de responder, lo hace con el siguiente editorial (traducción libre).

Virginia, tus pequeños amigos están equivocados. Ellos son escépticos en una era escéptica. Ellos no creen, excepto lo que ven. Piensan que nada puede existir si no es comprensible por sus pequeñas mentes. Todas las mentes, Virginia, ya se trate de hombres o de niños, son pequeñas. En este gran universo el hombre es un mero insecto, una hormiga, en su intelecto; en comparación con el mundo sin límites sobre él, como si poseyera una inteligencia capaz de captar toda la verdad y el conocimiento.
Sí, Virginia, hay un Papá Noel. Él existe con tanta certeza como el amor y la generosidad y la devoción, y tú sabes que éstos abundan y dan a tu vida su mayor belleza y alegría. ¡Ay! qué triste sería el mundo si no existiera Santa Claus. Sería tan monótono como si no hubiera Virginias. No habría fe infantil, ni poesía, ni romance para hacer tolerable esta existencia. Sólo podríamos disfrutar con el sentido de la vista. La luz eterna con que la infancia llena el mundo se extinguiría.
No creen en Santa Claus! Puede ser que no creas en las hadas! Puedes pedir a tu padre que contrate a hombres para poder vigilar todas las chimeneas en Nochebuena y así atrapar a Santa Claus, pero incluso si no ves a Santa Claus descendiendo, cual es el resultado? Nadie ve a Santa Claus, pero eso no quiere decir que no exista Papá Noel. Las cosas más reales en el mundo son aquellas que ni los niños ni los hombres pueden ver. ¿Has visto las hadas bailando sobre el césped? Por supuesto que no, pero eso no es prueba de que no estén allí. Nadie puede concebir o imaginar todas las maravillas que permanecen ocultas en el mundo.
Puedes romper el sonajero de un bebé y ver que es lo que genera el ruido, pero hay un velo que cubre el mundo invisible que ni el hombre más fuerte, ni siquiera la fuerza unida de todos los hombres más fuertes que jamás haya existido, podría romper. Sólo la fe, la poesía, el amor, el romance, puede hacer a un lado de la cortina y ver y contemplar la belleza celestial y la gloria más allá. ¿Es todo real? Ah, Virginia, en todo este mundo no hay nada más real y perdurable.
Que Santa Claus no existe! Gracias a Dios! vive, y vive para siempre. Mil años a partir de ahora, Virginia, es más, diez veces diez mil años a partir de ahora, él continuará alegrando el corazón de la infancia.


Entrada vía Trivia library y Letters for note, dedicada con todo el cariño a Hispa e Irreductible, y a todos los escépticos que leen este blog, seguro que os han encantado las palabras del viejo editor.