martes, 30 de noviembre de 2010

Náufrago

Es luna nueva, Poon Lim observa el reflejo del satélite sobre su mundo azul, escapándose tras el horizonte mientras amanece, desahuciado y deshidratado sonríe, piensa por un segundo en los primeras semanas de su naufragio, cuando aún contaba los días y no las lunas nuevas, hace un lento cálculo mental y se da cuenta de que, si no falla su cabeza recalentada por el sol, son cerca de tres meses el tiempo que lleva flotando como un corcho a la deriva, en mitad de la nada, sobre un océano que le maltrata, le transporta y le alimenta con sus despojos, a los lomos de un tirano que parece querer jugar con él como jugaría un gato con un ratón, divirtiéndose antes de devorarlo.
Poon Lim tiene sed, siente que el sol parece haber secado hasta la última gota líquida de su pequeño cuerpo, una sed que araña, se clava en su garganta y en sus labios cortados y agrietados, una sed que se ríe a carcajadas, que le confunde y le susurra al oído, que fácil sería alargar un poco la mano y beber del planeta líquido y salado que le sostiene, fácil y mortal, el hombre perdido mira al cielo, busca una señal, una respuesta en forma de nube, de lluvia bendita, una promesa de agua dulce; es inútil, el cielo es un espejo de la mar, impoluto azul sin traza de blanco, gobernado por un anticiclón maldito que poco a poco le está matando; Poon mira por la borda, también está hambriento, limpia con meticuloso cuidado el anzuelo artesanal que periódicamente le alimenta y decide volver a probar suerte, coloca una cabeza de sardina sobre la pieza que ha fabricado a partir de las tripas de una linterna, y atraviesa con el metal curvo los ojos del pez dejándolo oculto entre su cabeza, está listo, pero un segundo antes de lanzarlo aborta su idea al ver una inconfundible aleta chapotear en el agua, aquí siguen, piensa Poon Lim, esperando un descuido o un golpe de mar, esperándome a mí, el náufrago sabe que con los tiburones, la pesca se esfuma, sabe que ellos anhelan el premio gordo, uno con forma humana, son pacientes, sabe que fue él mismo el que los atrajo cuando hace demasiados días, tras navegar sobre un banco de sardinas, comió hasta saciarse, pero dejó tras de si un suculento aroma de tripas de pez que ahora le martiriza.
Maldita sea su estampa, cierra los ojos, si no comes o bebes morirás, se dice y cuando más desesperado está, vuelve a abrirlos para encontrarse un punto negro sobre el horizonte, un punto alado que se hace cada vez más grande y le sobrevuela intrigado, en círculos, es un albatros, es una pieza de carne con alas, Poon reacciona, amontona los restos de pescado que aún le quedan en un lateral de la balsa y se esconde acurrucado bajo una lona, el pájaro observa el asunto y decide posarse para comer un tentempié gratuito, Poon está de suerte, moviliza sus últimas fuerzas, salta como un felino y atrapa a la majestuosa ave, la agarra por el cuello y la degüella con sus dientes, bebe su sangre preciosa y come su carne cruda, ingiere alimento y líquido para sobrevivir otro día más.
Poon Lim vivirá para contarlo, 133 días de naufragio y mil doscientos kilómetros a la deriva, hasta que se encuentre de milagro con unos pescadores brasileños, tras su rescate aparecerá en los periódicos de medio mundo, recibirá honores y enhorabuenas, alguien le comentará que su historia ha marcado un récord de supervivencia y él simplemente contestará “espero que nadie tenga que superarlo”, por suerte así ha sido, desde 1943 hasta hoy.

Historia vía Wiki y Kurioso

domingo, 28 de noviembre de 2010

Una medalla para el palomo cojo.


El trece de octubre Charles y los suyos están con la mierda al cuello, desde su trinchera puede observar el vacío más absoluto en la estrecha franja de unos sesenta metros que les separa de los alemanes; sin esfuerzo, en los escasos momentos en los que ellos cogen aliento antes de continuar con la escabechina, Charles casi puede escuchar sus susurros, sus toses, sus voces apagadas, casi puede sentir el temblor de sus extremidades antes del ataque, el pavor en sus tripas antes de saltar a esa pequeña fracción del planeta tierra trazada de plomo caliente y fuego, de carnes abiertas y rojo mezclado con barro, casi puede oler el humo de su tabaco, mezclado con la peste de los muertos, propios y ajenos, amigos y enemigos que ahora se amontonan en posturas grotescas, como muñecos de cera destrozados, pálidos y putrefactos, esperando su compañía.
Charles contabiliza a los suyos, unos doscientos hombres útiles, seres capaces de cargar, apuntar y disparar, así por lo menos hasta que les maten o se acaben las balas y las granadas, después solo quedará defenderse con piedras, con escupitajos e insultos, es lo que hay, es lo que queda en un lugar, el bosque de Argonne, que sin duda en algún momento fue bello, antes de que el mundo se desquiciara, Charles bebe y mira su cantimplora vacía, gotas que saben a manjar de Dioses, se relame mientras sus tripas rugen, rugido que se pierde en el aire, fundiéndose con el inconfundible silbido de las bombas que llegan, Charles grita y todos buscan integrarse con la madre tierra, media docena de obuses caen aquí y allá diseminados por obra y gracia de la física, de la gravedad y la tecnología, bombas americanas, fuego amigo que mata igual que el enemigo, porque rodeados como están, los suyos ni siquiera saben bien donde apuntar.
Pronto la lluvia cesa y las explosiones dejan paso a los gritos de los heridos, que los muertos son silenciosos, Charles grita también, jura que desearía matar al tipo que dirige su artillería y decide jugar su última baza, las últimas tres palomas mensajeras capaces de volar sobre el cerco y volver a zona segura, transportar su posición, escribe un mensaje y lo coloca sobre una de las patas, libera al animal que vuela unos metros hasta que es avistado, disparado con saña por los alemanes, una lluvia de balas que en cuestión de segundos pulveriza al pájaro, lo convierte en una masa de plumas y carne que cae a plomo, entre risas con olor a chucrut, Charles coge al segundo bicho, repite la operación y lo manda al matadero con idéntico resultado, maldice y elige al último, un palomo bautizado con el nombre de Cher Ami, al que adosa a su cuerpo una nota que dice:
“Estamos a lo largo del camino en la posición 276.4, nuestra artillería nos está bombardeando directamente, por el amor de Dios, deténganla.”
Charles está de suerte, la paloma vuela, es recibida con una cortina de balas, una de ellas pulveriza su pata, otra atraviesa su ala, pero el animal aguanta, cae y remonta el vuelo despiezada pero viva, transmite el mensaje del batallón perdido.
Cosas del mundo cruel, Cher Amí es un puto héroe, palomo alado, cojo y con plumas, pero un puto héroe que recibe por su acción la cruz de guerra con hojas de roble, maltrecho será transportado de nuevo a los EEUU, donde espichará por sus heridas, después será disecado y mostrado al mundo en el Instituto Smithsonian, por los siglos de los siglos, como muestra inapelable de lo terriblemente idiota que es el ser humano.



Historia vía wiki y letters for note.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Las cicatrices de Capone


Al es un tipo listo, sólo que a veces piensa con la polla, cuando Frank Gallucio entra por la puerta del Harvard Inn, sus ojos de gorila se detienen en el nuevo cliente apenas un par de segundos, suficiente tiempo como para catalogarlo dentro de la gran familia de los pringados con suerte, después, su mirada continúa sin disimulo su lento caminar hasta el bello trasero de las dos acompañantes de Frank, dos morenas de piernas eternas que responden a los nombres de Lena y María, Al suspira, silva y resopla, se relame, mira a Frank y piensa que el muy capullo es demasiado afortunado, ellas son demasiado para él, una es suficiente, Al no sabe que Lena es la hermana pequeña de Frank, su ojito derecho, podría llegar a sospecharlo de mantener su raciocinio intacto, pero a cada segundo que pasa, su cerebro va perdiendo funciones en favor de su miembro viril que engrosado, ya ha decidido que esta noche no va a dormir solo.
Al mira a Lena, y cuanto más la mira, más se sonroja ella, más incómoda se siente, es una chica decente, es una chica inocente, algo que sólo consigue poner más y más cachondo a Al, que decide abandonar la barra y acercarse a la muchacha, entrar al ataque como sólo un pitbull puede hacer, diciéndola:
“Cariño, tienes un bello culo y esto que te digo es un cumplido... créeme”.
Al sonríe, va sobrado, es pequeño y rechoncho, pero fuerte, como un jodido perro de presa que después de todo se gana el pan partiendo cráneos, mira de reojo a Frankie y espera su reacción, observa a cámara lenta cómo éste procesa sus palabras y entra en erupción.
“Que mierda estás diciendo, va a ser mejor que te disculpes”
Al sonríe, Frankie es previsible, sigue sonriendo, gana un par de metros y espera, un par de metros más y antes de que se de cuenta, el tipo estará contando sus dientes en el suelo.
“Tranquilízate colega, estoy bromeando”.
Frank Gallucio no esta para bromas, se embala como un obús y en ése momento Al carga, lanza el primer golpe pero ahostia al aire, se da cuenta que quizás ha infravalorado las pelotas y la rapidez de Frank cuando lo ve echarse la mano al bolsillo, sacar una pequeña navaja y hacer tres sietes en su lindo careto; Frank apuñala con velocidad pero con poca precisión, busca el cuello de Al pero como lleva un par de copas encima encuentra su cara, en cuestión de segundos alguien les separa y Al el gorila cae, muerde el polvo convertido en un surtidor de sangre.
Al Capone recibirá treinta puntos de sutura en su redecorado rostro y una exigencia por parte de los capos para pedir perdón a la muchacha y no buscar venganza contra su hermano, años después, cuando ya sea jefe de la mafia en Chicago, seguirá avergonzado por sus cicatrices, se inventará historias acerca de su origen, como que se las hizo en la primera guerra mundial o que fueron causadas por un barbero inútil, usará polvos de talco para ocultarlas y evitará que las fotos las tomen desde su lado izquierdo, sus amigos y enemigos lo llamarán, siempre a sus espaldas, “caracortada”.

Historia via libro "Public Enemies" de William Helmer. 

sábado, 20 de noviembre de 2010

El pato Donald contra el Führer


En 1943 la segunda gran guerra sigue su negro curso, favoreciendo lentamente a unos aliados que comienzan a ver una tenue luz al final del túnel; ése año se desmorona el Afrika Korps, cae buena parte de Italia y en el pacífico, los japoneses comienzan a dejar bien claro que saben luchar hasta la muerte, hasta el último hombre; el tío Sam echa cuentas, comienza a darse cuenta de que realmente puede ganar, pero con con mucho dolor y sufrimiento por delante, aún debe mandar a muchos marines a la trituradora, no se puede permitir el lujo de desfallecer, necesita mantener alta la moral de su gente y así, usa todos y cada uno de sus recursos, entre ellos la animación, entre ellos al pato Donald, al que no le queda otra que coger su fusil e implicarse de lleno en la propaganda; todo para poder enseñarle al mundo lo terrible que es la alienada vida diaria de un sufrido súbdito del Führer en la tierra de los nazis.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Sálvese quien pueda





  "Puedo volver ,
Puedo callar
Puedo forzar la realidad
Puedo doler
Puedo arrasar
Puedo sentir que no doy mas
Puedo escurrir
Puedo pasar
Puedo fingir que me da igual
Puedo incidir
Puedo escapar
Puedo partirme y negociar la otra mitad

Puedo romper
Puedo olvidar
Puede comerme la ansiedad
Puedo salir
Puedo girar
Puedo ser fácil de engañar
Puedo joder
Puedo encantar
Puedo llamarte sin hablar
Puedo vencer
Puedo palmar
Puedo saber que sin vosotros puede más

Puede ser que mañana esconda mi voz,
Por hacerlo a mi manera
Hay tanto idiota ahí fuera
Puede ser que haga de la rabia mi flor,
y con ella mi bandera
Sálvese quien pueda

Puedo torcer
Puedo lanzar
Puedo perderme en la obviedad
Puedo servir
Puedo cansar
Puedo saber que sin vosotros puede más

Puede ser que mañana esconda mi voz,
Por hacerlo a mi manera
Hay tanto idiota ahí fuera
Puede ser que haga de la rabia mi flor,
y con ella mi bandera
Sálvese quien pueda

Puedo, torcer, lanzar, perderme en la obviedad,
sentir, cansar, saber que sin vosotros puede más

Puede ser que mañana esconda mi voz,
Por hacerlo a mi manera
Hay tanto idiota ahí fuera
Puede ser que haga de la rabia mi flor,
y con ella mi bandera
Sálvese quien pueda"


sábado, 6 de noviembre de 2010

Retratos del mundo flotante

Hacia 1887, Vincent Van Gogh está obsesionado con la pintura japonesa, con el ukiyo-e, los retratos del mudo flotante, estampas bellas y sencillas, elegantes, preciosos fragmentos de lugares cotidianos y lejanos que él y su hermano Theo admiran y coleccionan con fruición, arte que poco a poco va colándose en su sesera, iluminando su mirada y llenando de luz su propia pintura, barriendo de sus óleos las sombras oscuras y tenebrosas de sus primeros años; por aquel entonces el genio pelirrojo deja escrito:
"Envidio a los artistas japoneses por la increíble y limpia claridad que todas sus obras poseen, nunca son aburridas y nunca tienes la impresión de que trabajen a toda prisa... es tan simple como la respiración.. ellos dibujan una figura con un par de golpes con la misma infalible facilidad con la que uno se abotona la capa del abrigo”.


A la izquierda, dos pinturas de Utagawa Hiroshige, a la derecha, las copias realizadas por Van Gogh.

jueves, 4 de noviembre de 2010

El ojo clínico



El treinta de septiembre de 1938, Nevile Chamberlain baja de su avión en el aeródromo de Heston, a pie de pista, el primer ministro ingles es esperado por una multitud de hombres que anhelan noticias de paz, Neville viene de entrevistarse con Adolf Hitler y no espera demasiado para hablar a su pueblo, emocionado por su gestión rápidamente se acerca a los micrófonos y dice:
“Nosotros, el Führer y Canciller alemán, y el Primer Ministro británico, hemos tenido una nueva reunión hoy mismo y estamos de acuerdo en reconocer que la cuestión de las relaciones anglo-alemanas son de primera importancia para nuestros dos países y para Europa. Consideramos el acuerdo firmado ayer por la noche y el Acuerdo Naval Anglo-Alemán como un símbolo del deseo de nuestros dos pueblos de no volver a ir a la guerra el uno contra el otro. Hemos decidido que el método de la consulta será el método adoptado para hacer frente a futuras cuestiones que pueden afectar a nuestros dos países y estamos decididos a continuar nuestros esfuerzos para eliminar las posibles fuentes de diferencias y contribuir así a asegurar la paz de Europa. Mis buenos amigos, por segunda vez en nuestra historia, un primer ministro británico ha regresado de Alemania para traer la paz con honor. ¡Creo que es la paz para nuestro tiempo!, ahora vuelvan a casa y duerman tranquilos.”
Al día siguiente, los nazis invaden los Sudetes, se zampan 30000 kilómetros cuadrados de territorio checoslovaco de una tacada y dejan claro al mundo que puede hacer de todo, menos dormir tranquilo.

ojoclinico

lunes, 1 de noviembre de 2010

Pedazos de mundo cruel


En ocasiones, el dolor tiene testigos, se puede recoger, capturar y transportar, se puede imprimir y mostrar al mundo, se puede susurrar al oído del ser humano, sin palabras, sin eufemismos, sin manipulaciones, se puede clavar en el alma de las personas con alma, y puede ser escuchado y comprendido, alto y claro, transmitido como un puñetazo en la cara.
Así, cuando James Nachtwey acciona el disparador de su cámara, es capaz de recoger un pedacito de infierno y transportarlo hasta el confortable salón de tu casa, para que puedas oír alto y claro el sonido de los machetes de Ruanda, puedas oler la muerte en las fosas de Mostar, o sentir el último aliento de un hombre reducido a la categoría de esqueleto en Sudan; mirando sus fotografías entiendes fácilmente que, si el mundo es una mierda, no va a dejar de serlo sólo por cerrar con fuerza los ojos.


“...en Guatemala, el gobierno central, controlado por una oligarquía de descendientes de europeos, estaba comenzando una política de tierra abrasada contra una rebelión indígena, y vi una imagen que reflejaba la historia de América latina, la conquista mediante la combinación de la biblia y la espada...”


“...esta es una escena de lucha casa a casa en Mostar, vecino contra vecino, un dormitorio, el lugar donde la gente comparte su intimidad, donde la vida misma es concebida, se convirtió en un campo de batalla...”


“...soy testigo, y quiero que mi testimonio sea honesto y sin censura, también quiero que se poderoso y elocuente, y quiero hacerle tanta justicia como sea posible a la experiencia de las personas a las que fotografío; este hombre estaba en centro de alimentación de una ONG, se le ayudaba tanto como era posible; no tenía nada, era virtualmente un esqueleto y sin embargo aún podía reunir el coraje y la voluntad para moverse. No se había rendido, y si él no se rindió, ¿cómo podía cualquiera en el resto del mundo siquiera pensar en perder la esperanza?...”


 “...en 1994, después de cubrir la elección en Sudáfrica, vi la ascensión de Nelson Mandela y fue lo más alentador que jamá haya visto, ejemplificaba lo mejor que podía ofrecer la humanidad, al día siguiente partí a Ruanda y fue como coger un ascensor al infierno, este hombre acababa de ser liberado de un campo de muerte Hutu, me permitió fotografiarlo bastante tiempo, e incluso giró su cara hacia la luz, como si quisiera que lo viera mejor, creo que sabía lo que las cicatrices de su rostro le dirían al resto del mundo...”


“...la huella de un hombre quemado bajo su propio techo, la imagen me recordó una pintura rupestre, y reflejó lo primitivos que somos en muchos aspectos...”


“...en Grozni encontré un chico de un orfanato local, vagando por el frente de batalla...”