martes, 28 de septiembre de 2010

Perdidos en la traducción.

Cuando el tipo con cara de guiri levanta su dedo, el pequeño taxista del infierno sonríe sardónico, mostrando sin querer un par de huecos entre sus dientes de tiburón, yeap, of course, to JFK airport, como no, raudo y veloz abre el maletero inmenso de su viejo Ford Crown Victoria amarillo y por un segundo parece que al hacerlo, un cadáver va a asomar maniatado, no es así, al final el conductor extiende los brazos y agarra las maletas con brío, las lanza al interior del oscuro cubículo y cierra de un portazo, después, con la mejor hospitalidad de su sangre asiática invita a su clientela, ¡pónganse cómodos!, lets go guys, el cielo sobre el atlántico os espera, no debemos llegar tarde; un segundo... ehhh si, si... one second my friend, déjeme pegar una calada, una última calada y terminar el cigarrito antes de emprender el viaje smoke free; la colilla cae, el taxista mira raro, los compañeros se montan y uups, va a ser que no cabemos, que uno va para delante, de copiloto; el tipo con cara de despistado piensa yo mismo, que me gustan las emociones fuertes, que para eso soy un valiente, no problem, abre la puerta y al hacerlo se encuentra una manta enrollada, ropa dentro de una bolsa de plástico y muchos vasos de café vacío del Starbucks, genial, hace un huequito, aposenta su culo entre una montaña de usar y tirar, y sin mucho esfuerzo, empieza a sospechar que su nuevo amigo pasa demasiadas horas dentro del taxi; arranca, el motor ruge, doscientos veinte caballos a los que les encanta consumir gasolina, un acelerón y comienza el viaje sideral del pequeño saltamontes.
El coche caracolea, acelera y frena, se salta los semáforos; mientras, su conductor, en un alarde de habilidad decide conducir y limpiar a la vez, rocía a sus amados clientes con ambientador, frescor salvaje del caribe irritando los párpados y violando las pituitarias, la jodimos, el señor de la casa odia el tabaco, y mierda, nosotros olemos a tabaco, después, ya metido en faena decide dar una pasadita al volante, al taxímetro y al salpicadero, todo esto sin dejar de acelerar, frenar y caracolear con el bólido amarillo, increíble, digno de estudio por Harvard o Standford, si es que alguien sobrevive a la carrera; así llega al túnel de Long Island, el mismo en el que los hombres de negro conducían por el techo, curva a la izquierda y quien dijo miedo, el taxista del infierno intenta emular a Will Smith pero demonios, no puede, probablemente le falta potencia, tras un rato en la oscuridad anaranjada, el ver de nuevo la luz del día comienza a tener un bello significado; el turista y sus tres camaradas tragan saliva, no la encuentran; por suerte, pasado el túnel, aparece en la lejanía un atasco.
Bendito atasco, aumenta las posibilidades de salir vivo de esta encerrona, veinte minutos a diez por hora tras una furgoneta negra con grandes letras rojas de la que emana música animada, gansta rap del bueno, nuestro conductor hace sonar el claxon, parece como si quisiera acompañar a las rimas del gueto, acelera y se sube al arcén, se coloca en paralelo al vehículo de enfrente, baja la ventanilla y grita, el rapero baja el volumen, mira serio, el turista piensa que así deben empezar los tiroteos, pega el oído a ver que se cuentan, se fija en el letrero negro, rats´n bugs killer pone, el taxista habla, muy rápido, el tipo de la furgo aún más, no hay quien se aclare, al final una frase llega a los oídos del españolito.
-How much for a bugs clean my friend? (o algo así)
-¿Where?
-My room, olso my car.
Los españolitos se miran, perdidos en la traducción, ¿que dice el friki este?.
- No se, quiere que el de la furgoneta le mate nosequé de su habitación y de su coche.
- Bugs, quiere que le mate “las bugs”.
- ¿Y que coño significa “bugs”?
- Espera lo miro, bendito diccionario… ahh perfecto, “bugs” significa chinche.
Los cuatro spaniards aprietan el culo, comienza a picarles todo, miran el reloj y disimulan, el tipo con gafas rojas y cara de despistado suspira, piensa a ver si llegamos de una puta vez a la madre patria, donde en las casas sólo hay cucarachas, y los taxistas sólo escuchan la cope.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Segundo aniversario.




Sentado ante el blanco dictatorial de la pantalla hay un tipo que se estruja los sesos, que en su frágil silencio cotidiano hace lo imposible por intentar escuchar sus propios pensamientos, ruidos causados por historias e ideas que rebotan en su córtex y con suerte son capturadas, transformadas en palabras, y tecleadas en orden, una detrás de otra, en fila india, siguiendo el compás anárquico de unos dedos aterrados, a veces, ante la vacuidad de lo escrito.
Sentado ante el blanco dictatorial de la pantalla hay un tipo que busca revancha contra el mundo, contra la historia y contra la condición humana, construyendo la mayor parte de las veces falsos recuerdos, medias verdades a partir de medias mentiras noveladas y relatos que no son sino pequeñas y relucientes pepitas de oro que cagó el moro, valiosa bisutería del todo a cien empaquetada en una caja de ceros y unos virtuales y ofrecida al mundo por el módico precio de una visita.
Sentado ante el blanco dictatorial de la pantalla hay un tipo que viviendo su peculiar día de la marmota, lleva haciendo lo mismo semana tras semana durante dos años sin saber porqué, sin lograr ni siquiera atisbar el origen del impulso que un once de septiembre de 2008 le hizo soñar y cazar tiempos dormidos, pintores, batallas, genios, mares, putas, mafiosos y santos varones, para reunirlos a todos en esta caja de grillos.
Ese tipo está asombrado por su propia perseverancia, y lo que es peor, por la persistencia de unos lectores, contados con los dedos de una mano, que a pesar de todo siguen viniendo periódicamente a buscar su pequeña ración de tostón literario, gente conocida y desconocida a la que les da, humildemente y de corazón, las gracias por su tiempo.
PD:
Hoy cualquiertiempodormido cumple dos añitos llenos de emociones, durante los cuales ha recibido unas cuarenta mil visitas en total, (treinta mil el último año), mucha ayuda de blogueros amigos (gracias a Irreductible, Hispa, Markos, Guillermo…) e incluso ha sido en una ocasión portada del sacrosanto menéame (algo que sin duda contaré a mis nietos)… en fin, dos añitos, parece mucho pero no lo es, si este blog fuera un niño, aún se cagaría en los pantalones.

jueves, 9 de septiembre de 2010

El castrado.



Mientras espera, Marco busca las paredes del recinto y camina lentamente hacia atrás hasta dar con la esquina, exactamente el lugar donde sus mundos colisionan, frente a él, dos hombres negocian, hablan a las claras del coste de la operación y las posibilidades de que Marco muera, de que la inversión se pierda, al mencionar esa opción, el hombre de mandil blanco, el barbero de tez oscura levanta sus hombros y sonríe, intenta poner cara de angelito pero no lo consigue, porque los angelitos suelen tener dientes, después comenta “a veces ocurre, si surge la gangrena y la fiebre se mueren, es un riesgo que asume el cliente”, dice en un tono suave e inerte, muy profesional; el mentor escucha, arruga el morro y mira de refilón al niño, levanta su dedo índice, “mas te vale que seas cuidadoso, el muchacho es un diamante en bruto”.
A esas alturas Marco ya tiembla, cientos de voces se agolpan en su cabeza, se aferran a sus piernas, es incontenible, asciende por su diminuto cuerpo y hace que se orine encima, siente un terror denso y pegajoso que le bloquea, le paraliza y hace que no pueda pensar con claridad; maldice su vida, maldice su don, el mismo que le sacó de la miseria, el mismo que ahora, con diez años le enfrenta a su destino de castrato, no queda otra, en dos años como mucho comenzará la pubertad, crecerá vello sobre su cara y la voz que atesora y encandila a los ricos se perderá para siempre, eso le han dicho todos, es lo que hay, en dos años aquellos que aplauden sus actuaciones, que le tratan con admiración, cariño y respeto le despreciarán, le mirarán indolentes y le expulsarán de su entorno, “sólo hay una manera” le han dicho, “tu destino pasa por la barbería”.
Su mentor hace una señal, Marco camina, su cuerpo le dice que corra, su mente le dice que tras la puerta sólo le espera la miseria, paso a paso, vence su mente, paso a paso continúa, hasta que la mano sucia del barbero le da una palmadita en la espalda, le sujeta por el cuello y le susurra al oído, “no te dolerá, te lo garantizo, piensa que aún has tenido suerte, otros, los que lo hacen con ocho años, a ésos nunca se les levantará el pajarito” después ríe, una carcajada que se clava en el tímpano del joven mientras le desnudan, mientras le dejan en cueros delante de una bañera con agua caliente.
Cierra los ojos, aprieta los dientes, es asido por las axilas y de repente nota como alguien le manosea los testículos, es el demonio que habla, “haremos la incisión aquí y aquí, metedle en el barreño”, Marco es izado, es introducido en el agua, siente su calor, el vapor que se mete en sus pulmones y le asfixia, se aferra al hombre que le agarra, aprieta los puños y maldice no ser tener la fuerza suficiente para sacarle los ojos, golpea, grita y por fin llora, de lejos escucha al bastardo correr a por un brebaje, le observa echar rápidamente unas gotas de láudano en un vaso con agua.
“Bebe” le dicen, el se niega pero le obligan, el brebaje amargo pasa por su garganta, abre los ojos, patalea, el agua del barreño se derrama y para cuando toca el suelo repleto de mierda, el niño siente como algo se rompe en su interior, es como si aferraran un ancla a sus entrañas, le hunde, le amordaza y le deja sin fuerzas, como si un brujo le hubiese robado la fuerza, el aliento, Marco siente sueño, deja de moverse y mira a su mentor, mira al demonio de mandil blanco, le observa cogiendo unas tijeras finas y alargadas, limpiándolas con un paño, después alguien roba la luz del universo, es lo último que ve antes de cumplir su puerco destino de voz angelical.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Tres fantasmas con chapela



Llegado el momento, el tipo de gafas rojas mira atontado su juguete, al acercar el terrón de azúcar a la superficie de su café solo, este impregna la base blanca inmaculada del cubito, y asciende como por arte de magia por las paredes granulosas hasta debilitar y deshacer la dulce estructura, que se desmorona sobre la negra superficie y es disuelta con ayuda de una minúscula cucharilla, como de liliputiense; diversión en estado puro, a según que horas no se puede pedir más, después surge un bostezo y de seguido un marlborito aterriza sobre la comisura de sus labios y es incinerado, prende, el olor de tabaco se mezcla con el de el café; mientras la nicotina y la cafeína se confabulan para sacar su cerebro del aletargamiento cotidiano, el mundo que lo rodea muestra su rutina de colores, de sabores, de luces de tragaperras, olor a after shave del carrefour y densas nubes de faria atravesadas solo de refilón por la luz de la mañana; alguien lleva el gordo para hoy, la camarera se acerca a la cafetera y al accionar una ruletita parece que esta arranca y quiere echarse a andar por las vías del tren, no lo consigue pero a cambio calienta la leche que es servida a un paisano que se quema los morros mientras abstraído lee el Marca nuestro de todos los días; resopla durante un rato y maldice, no se sabe si por la lesión de Cristiano o por sus labios torrefactados, de refilón le miran dos abuelos, al oír el juramento, pierden dos segundos de su vida antes de volver a centrarse en sus pensamientos, uno tose y mira el reloj, tiene pinte de tener hora para el médico, el otro bebe lentamente y sólo Dios sabe lo que se le puede estar pasando por la cabeza.
De fondo la tele, la caja tonta en su lucha diaria por hacernos a todos un poco más listos, una guapa señorita habla, pía por su boca de piñón sin que nadie la escuche, después se corta la imagen y aparecen, sobre fondo azul y secundados por varias banderas, tres fantasmas con chapela, con tono oficial y portavoz femenina, hablando, dirigiéndose al populacho, en una imagen de locos, trágica y a la vez surrealista, los abuelos dejan su mundo olvidado, vuelven a la cruda realidad y atienden serios y circunspectos el asunto, que parece importante, al rato el de la izquierda, después de varios intentos fallidos se rinde ante la evidencia de su sordera le pega un codazo a su compi y comenta a voz en grito.
-¡Que dicen esos cabrones!
El otro levanta la mano pidiendo un segundo para terminar de escuchar la noticia, después con sorna contesta.
-Dicen que nos perdonan a todos la vida.
Con cara de sorpresa el anciano levanta las cejas, que dejan entrever dos ojos de color azul intenso, no tardan en volver al sitio a la vez que su rostro arrugado se arruga un poco más, se le queda un cara seria, repleta de desprecio, medita, sale un chasquido de entre sus labios y media carcajada, niega con la cabeza, al rato suelta por lo bajini una frase que es casi un murmullo, el tipo de las gafas rojas afina el oído, al final escucha.
-Hay que joderse… hay que joderse… hay que joderse.
Calla, vuelve a sus pensamientos, bebe café, solo Dios sabe lo que después se le pasa por la cabeza.

viernes, 3 de septiembre de 2010

El compuesto 606



En la soledad de su laboratorio, Sahachiro Hata sabe que las balas mágicas existen, que simplemente están ahí, escondidas, pero al alcance de su mano, de sus dedos; esperando ser sintetizadas, ser usadas; compuestos, drogas, estructuras orgánicas capaces de sanar sin matar al enfermo, productos que pueden obrar el milagro; Sahachiro mira por su microscopio, indaga en la muerte en miniatura que descansa sobre su porta, sobre el fragmento teñido de tejido que estudia en silencio, un mundo aparte donde reinan pequeños monstruos, alargados y retorcidos sacacorchos, móviles, tremendamente contagiosos, la Spirochaetta Pallida, maldito bicho causante de la sífilis.
Sahachiro sabe que existen colorantes que tiñen a la bacteria y respetan el resto de la muestra, que se unen a la superficie del patógeno y no al de las células sobre las que habita, lo que quiere decir que si puede pintarlas selectivamente, puede matarlas selectivamente, y en esas está, buscando su bala mágica, jugando al mecano con átomos, partiendo de la estructura de un colorante y modificándolo poco a poco, con la esperanza que en una de esas pequeñas variaciones salte la liebre.
Paciencia, es la madre de la ciencia, 605 frustraciones hasta llegar al compuesto 606, la arsfenamina, droga que a pesar de contener arsénico es prometedora, cuando el investigador japonés se acerca al animalario donde espera encontrar a sus ratones muertos por sífilis, se le para el corazón, aquellos que previamente trató con el compuesto 606 están vivitos y coleando, correteando por la caja, Sahachiro contiene un grito, sonríe, y sale corriendo en búsqueda de su jefe Paul Ehrlich, aún no lo sabe, pero acaban de hacer historia.
1909, la primera vez que un grupo de investigadores usan la cabeza para modificar la estructura de una molécula buscando dar en una diana a nivel molecular, obtienen un medicamento que recibirá el nombre de Salvarsán, que a pesar de ser tremendamente tóxico será la esperanza para miles de enfermos que hasta ése momento están siendo tratados con mercurio; a Erlich y su ayudante le lloverán las felicitaciones y producirán a gran escala el compuesto, lo que no esperan ni el alemán ni el japonés será la reacción de algunos individuos.
Los brujos y homeópatas, molestos ante el final de su chollo, dirán que el Salvarsán es un veneno peligrosísimo, que Ehrlich es un estafador, un usurero que produce baratísimo y vende su medicina a cojón de mico; los antisemitas le clasificarán como judío peligroso, los extremistas religiosos dirán que curar a los sifilíticos es atentar contra un justo castigo de Dios, es salvar a los pecadores libidinosos, incluso algunos políticos y policías le criticarán por crear un medicamento que sin duda aumentará el número y la cantidad de prostitutas…
1909, hace más de cien años… joder, que poco hemos cambiado.